"Rudo. Entre las cuerdas y el espectro"

 

Crítica de "Rudo. Entre las cuerdas y el espectro"

Por Alejandro Muñoz

 

 

Inició en Durango el XXI Festival de Monólogos Teatro a Una Sola Voz con la obra "Rudo. Entre las cuerdas y el espectro". De la compañía Rudo Teatro, proveniente de la CDMX y Veracruz, dirigida por Cristóbal Meza Alonso y escrita e interpretada por Rodrigo Román Báez.




Un monólogo que trata la historia de Sebas, un joven autista con el sueño de ser luchador profesional de lucha libre y su lucha diaria con la vida. Cuenta diferentes pasajes de su historia desde niño, sufriendo el abandono de su padre, el maltrato y cuidados de su madre, el bullying en su escuela, entendiendo la vida de forma diferente perteneciendo al espectro autista, Sebas explica cómo debe entrenar y concentrarse más para cumplir sus sueños, la frustración al ver a sus compañeros hacerse más fuertes y hábiles que él en menos tiempo, y no poder debutar aún como luchador profesional, todo ello sin dejar a un lado las dificultades de su condición.

foto: Imágenes de plata

La puesta en escena inicia a telón abierto, podemos observar un dispositivo escenográfico con un poste y tres cuerdas que lo atraviesan, para ubicar al espectador, gracias a la convención teatral, en un cuadrilátero. A los costados del mismo, se encuentran objetos que serán utilizados como recursos escénicos para intercambiar personajes, en el suelo, una colchoneta que emula la lona del ring que también se utilizará como una especie de biombo, y pendiendo de una cuerda, las máscaras de algunas figuras de la lucha libre mexicana.

La iluminación intenta ubicarnos en un espectáculo de la arena México y sus diferentes atmósferas, aunque por momentos nos hace forzar la vista y dificulta ver las expresiones del actor. Las transiciones de luz son bruscas y a diferente ritmo del personaje, provoca que nos salgamos por momentos de la ficción. Noté una falta de precisión en el uso de los objetos y máscaras que el actor utiliza para generar los diferentes códigos para representar a otros personajes.

foto: Imágenes de plata


La dramaturgia nos cuenta no solamente lo sucedido durante la vida de Sebastián, también habla de diversos temas como: el abandono paterno, el maltrato, el bullying, el alcoholismo, la superación personal, la discriminación, la pobreza, entre otros, sin concretarlos del todo, lo que provoca una sensación de confusión en el tema central de la obra. El ritmo es semi lento y la energía del intérprete no se mantiene durante la función. El actor deja ver su preparación para la comedia física, pero desaprovecha esta cualidad, sus recursos acrobáticos serian interesantes, pero no están potenciados y aplicados en la propuesta escénica.

El dispositivo escénico, las máscaras, el texto, el vestuario, la música y la actitud del personaje, provocaron en mí ganas de ver lucha libre, cosa que sucede mayormente de manera superficial y descriptiva más no corporal.

Es interesante y agradable ver en el teatro que se hable de las neurodivergencias haciendo un paralelismo con la lucha. La analogía que se representa de la lucha libre con la lucha diaria de alguien con autismo, me hacen recordar a las personas que he conocido con alguna condición o alguna discapacidad, que han logrado metas casi imposibles y que a pesar de todo lo consiguieron, y que muchos de nosotros, que estamos "bien", ponemos mil pretextos o justificaciones para lograr nuestros propios proyectos y salir adelante.

 

Alejandro Muñoz

alex_munoz_9@live.com.mx

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